¿Tener deudas es malo?
- janet mariana castillo rubio
- 29 jul 2025
- 1 Min. de lectura
Cuando escuchamos la palabra “deuda”, muchas veces pensamos en algo negativo: estrés, pagos atrasados, intereses, problemas financieros… Pero ¿realmente toda deuda es mala?
La respuesta es no. Este es uno de los mitos financieros más comunes.
La verdad: existen dos tipos de deuda
No todas las deudas son iguales. Algunas pueden ayudarte a crecer y avanzar, mientras que otras pueden hundirte si no tienes cuidado. La clave está en aprender a diferenciarlas:
Deuda buena
Este tipo de deuda se adquiere con un propósito estratégico. Es una inversión que genera valor en el tiempo. Algunos ejemplos:
Préstamos educativos (para mejorar tus habilidades o preparación profesional)
Créditos para iniciar o expandir un negocio
Hipotecas para adquirir un inmueble que aumente su valor con el tiempo
En resumen: deuda buena = crecimiento y futuro.
Deuda mala
Este tipo de deuda nace del impulso, del consumo sin planeación. Suele tener altos intereses y poco beneficio a largo plazo. Ejemplos comunes:
Comprar ropa, gadgets o cosas innecesarias con tarjetas de crédito sin control
Pedir préstamos para gastos que podrías evitar o aplazar
Acumular pagos mínimos que generan más intereses
En resumen: deuda mala = gasto sin retorno.
Usa la deuda a tu favor
El objetivo no es evitar la deuda, sino usarla con inteligencia. Pregúntate siempre ¿Esta deuda me acercará a una meta importante? ¿Podré pagarla sin poner en riesgo mis finanzas? ¿Estoy invirtiendo o solo reaccionando a un impulso?





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